martes, 28 de diciembre de 2010

Cebollinos por el mundo: gente que tiende su ropa en Internet


Sí, mandé a Cebollino a Japón. Encontré una oferta muy maja en Halcón Viajes y dije... pues hala, vete a Japón y tráeme alguna noticia interesante. Lo único que he conseguido es que se haya cepillado a alguna Oiran y que, al llegar a España, en el aeropuerto, haya comprado el "Qué!" y de allí haya sacado la noticia sobre Japón. Manda huevos para qué me gastaré yo el dinero en él. Voy a comentároslo un poco, que aquí hay más miga que... que en el pan.

Cebollino: Bravo... que empiece el Club de la Comedia...

Nos remontaremos a Fukuoka (prometo que nos he insultado), uno de los distritos de Japón. Allí también se remontaron hace un tiempo  las cámaras de Google Street View, que son como Dios, están en todas partes (lo que pasa es que Dios no lo publica en ningún lado y Google lo enseña por todos lados) y son un tanto guarrillas porque, al parecer, fotografiaron la ropa interior colgada en el tendedero de una japonesa muy maja (o no, yo que sé, no la conozco). La historia hubiese sido de esta manera: era una primavera muy bonita y la muchacha veinteañera estaba comiendo sushi, tallarines, viendo Shin-Chan, o lo que estuviese haciendo en ese momento, y como estaba muy aburrida, pues se puso a buscar en el Google Street View su apartamento. ¿Cuál fue la sorpresa? Pues que, aparte de su precioso apartamento, la imagen también contenía su ropa interior colgada en el patio.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Nuestra Adorable Infancia: La Navidad


# Eeeel caamiiiinooo que llevaaa a Beléeeen... #
# Leee traeeen regaaalos... ha nacidoooo en eeel portaal viejo... zurrón... #
#Ropopom, Ropopom... #

Oh, ¡Joder! ¡Cabrones! ¡Gilipollas! ¡Capullos! Lo siento, es que... he contratado a un coro de niños de 5 años para que nos amenicen el blog con música celestial cada vez que entres aquí, pero es que nos han salido ranas, porque no atinan a decir un verso bien a la primera. Joder, que es Raphael, ¿no les motiva ni un poquito esas arruguillas que le cuelgan ya y que ni el botox puede evitar?

Hala niños, iros un rato a jugar fuera, a ver si os morís de frío y me dan una indemnización o algo con lo que cubrir gastos. Bueno, señoras y señores, estamos aquí reunidos al lado de la estufa porque quiero hablaros de lo que significa la navidad para los niños. Ese momento mágico del año, más guay que las propias vacaciones de verano. Haced un remember en vuestra cabeza, porque todos nos hemos sentido así cuando éramos críos.

sábado, 25 de diciembre de 2010

El día que dejé de ver la tele... para ver la tele


*Bola del desierto*
*Sonido de grillos*


¿Feliz Navidad? Vale, está claro que no me queréis perdonar y que no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que este blog lleva más tiempo sin utilizarse que los genitales femeninos (o masculinos, que nadie lo sabe) de Carmen de Mairena. Pero de verdad que tengo buenas razones, ¿eh? Aunque supongo que a estas alturas os sudará un poco las pelotillas. Aún así, en estas fechas tan señaladas, iré explicando los motivos de mi ausencia: que si estudios, que si Twitter, que si la Inauguración de una casa de Infancia y Juventud... pero de eso ya hablaremos, porque una de las razones principales ha sido la adicción que he cogido a las series americanas e inglesas.

Como no puedo verlas a través de la televisión (es lo que tiene vivir en España), me he tirado todas las semanas, desde que empezó la temporada otoñal televisiva, descargando capítulos de series a tutiplén (gracias, en parte, a mi cuenta Premium en Megaupload y el descubrimiento del JDownloader). ¿Y por qué coño actualizas ahora? Os preguntaréis. Pues por la sencilla razón de que ahora todas las series han hecho un parón debido a las Navidades y hasta febrero no vuelven con capítulos nuevos. Eso significa que tengo tiempo libre (o que me aburro, según cómo se mire) y que voy a proceder a hablaros de las 6 series que me han quitado el sueño desde que empezó el instituto y que me han acompañado durante algunos meses.

Me han hecho llorar, reir, cabrearme y quedarme con la mandíbula por el suelo. Espero que eso siga manteniéndose a partir del próximo año, porque si no tendré una cosa menos que hacer y mi aburrimiento será grave y peligroso (querré romper cosas y matar personas). Here we go!