martes, 31 de agosto de 2010

Sé lo que hicisteis... 2.0


Aunque me chirría ese nombre porque se parece mucho al que le han puesto los de "El Hormiguero" en Cuatro, tengo que decir que para nada mi programa por excelencia se ha pasado a lo cibernético y se ha colocado ese nombre para mostrarse al mercado. Ha sido simplemente una forma de ver como el programa explotado de la Sexta ha hecho su particular cambio radical. Y es que ya lo dicen los sabios y mi abuela, renovarse o morir. Y como morir hubiese sido una auténtica locura para la parrilla de la cadena, un tirón de pelos para los directivos, una lista gigantesca de paro en el INEM y una falta de compañía para los fans de 15:25 a 17:15, pues... cambios a mansalva.

Debo decir que yo cuando escucho cambios me vuelvo loco y me comporto como un perro esperando el regalito de después de hacer caso al dueño. Me gustan las novedades, los cambios de grafismo, los cambios de plató. Suelo disfrutar como el equipo se come el coco para renovar la imagen y que supere la anterior. Para algo les pagarán, ¿no? La cosa es que esperaba ansioso los cambios, estuve pendiente toda la mañana del Twitter de Globomedia. Me meaba minutos antes de empezar (que oportuna mi vejiga), pero mereció la pena. Mis ojos hacían chiribitas al ver tanto espacio. Y es que una de las cosas que se han planteado muy bien es el espacio en el plató. Han dejado hueco para todo y ya no tendrán que bailar o hacer el mongolo en un espacio tan reducido delante de la mesa principal.

Vale, sé que por otro lado eso parece Pachá con tanta luz, tantas bolas y tantas barras de diferente color, pero merece la pena ver a la gente caerse por esas escaleras inútiles que han puesto. Lo sé, son muy bonitas y se pueden hacer muchos sketches y gags encima de ellas y de la pasarela, pero antes de fin de año alguno se ha pegado un guarrazo. O quizás a Ricardo Castella le dé por matar a alguien tirándole por ellas (espero no haber reventado el guión de los próximos... meses). Por el lado negativo tengo que decir que el programa de ayer me dejó bastante frío. Era el primer día y está claro que estaban nerviosos y aturullados por tanto cambio y tanto invitado famoso. Se les quedó el tiempo muy corto (han reducido 15 minutos al parecer) y las secciones estuvieron bastante vacías de contenido (supongo que por preparar todo lo demás). Las novedades apenas se diferenciaron y todo acabó muy... ¿ya?

Pero no solo yo me di cuenta y ellos, después de ver el programa, también vieron que había sido un completo caos aquello, por lo que hoy se han puesto las pilas con absolutamente todo. ¿Y ahora que tenemos? Un Sé lo que hicisteis muy renovado, con 0 prensa rosa, con muchísimos más sketches (ahora sí que sí) y con un Ángel Martín nuevo y fresco que ahora solo hará lo que a él le haga gracia y no tendrá que comentar noticias medio obligado. En definitiva, con las nuevas secciones y las que ya estaban, el programa puede remontar perfectamente aquel desgaste que ya se venía venir de lejos. Y hablo de desgaste, no de que fuese a terminar. Porque yo sigo en mis trece, SLQH, antes de morir, no sorprenderá con cosas verdaderamente originales y graciosas. Además, siempre que la gente crea que va a llegar su final definitivo, ellos remontarán y les harán un ZAS! En toda la boca a aquellos que han mancillado el honor del programa.


Aunque la audiencia no les ha acompañado en el primer programa y han sido derrotados por Flo, quiero pensar en positivo y creer que Tonterías las justas va a tener que hacer algo más que tonterías para ganar los próximos días a Patricia y Ángel. Son dos pesos pesados de la televisión, no lo olvidéis.

domingo, 29 de agosto de 2010

Perdóneseme


Vale, he decidido que voy a dejar un hueco en el que podréis lincharme y cagaros en toda mi vida desde que fui un feto por haberos dejado tirados y faltos de entretenimiento en vuestras tardes más aburridas y desquiciantes. Y es que el verano a veces es así de absorbente y de sumergido en narcóticos. Te sientas frente a la pantalla y como no hay nadie decente para mantener una conversación, empiezas a dirigir el ratón página por página, sin un rumbo fijo, esperando que alguna te dé una señal que encienda la bombillita en tu cabeza y te diga por fin lo que puedes hacer. Bueno, quizás solo me pase a mí, que a veces tengo que recurrir a "Minijuegos.com" para no aburrirme, y vosotros no tenéis esos problemas y ahora mismo os estáis riendo de mi por la poca vida que tengo. Pero, aunque parezca imposible, ¡hay vida fuera del ordenador!

Vale, no es que sea un descubrimiento asombroso, pero es que si no he actualizado mucho es porque he podido hacer cosas fuera de aquí. Una de las más productivas es sangrar. Espero que no haya confusiones. No, ahora no me ha dado por menstruar. Y no, menstruar, por lo que me han dicho, tampoco es muy festivo. La cosa es que en verano en mi nariz se produce un "algo" muy extraño que hace que sangre noche sí y noche también. A veces me preocupo por si me llego a desangrar y otras veces me da por escribir en el lavabo mi nombre con sangre (lo sé, es muy sádico, pero gracioso porque parece una película de terror) o por hacer fotografías a mi gran obra de arte pringosa y coagulada. Yo lo llamo, "salpicadura sangrienta". Y sí, puede parecer una película de bajo presupuesto en el que la sangre sea agua con tinte rojo, pero también puede parecer un Picasso.

Pero el verano no me ha servido solo para sangrar, o ya estaría muerto y vacío, más pálido que los Cullen metidos en una cueva a oscuras durante años. También he hecho turismo rural de aventura. No me he ido en avión, ni fuera de España (¬¬), pero he salido de la Comunidad de Madrid y su cada vez más contaminado ambiente. Me dirigí a un pueblo de la geografía segoviana, a unos 15 minutos de la capital en coche. Como me tocó la chiba y soy así de oportuno, estaban en fiestas. No es que odie las fiestas, pero no me parece la mejor manera para divertirse. Pero se soportaron bien. La música a las 4 de la mañana apenas se oía y no había ningún toca-pelotas decidido a amargar el día con la pirotecnia. Eran pocas personas, que abultaban mucho más por la cantidad de dinero que tenían y sus miles de polos de Lacoste que vestían (menos mal que no he especificado qué pueblo era porque podrían lincharme en un momento). Pero eran buena gente, nos hicieron paella, nos invitaron a chocolate con bollos, a bocadillos de panceta... Y nos pusieron orquestas muy majas que versionaban canciones sin miedo a que Ramoncín apareciese y les pidiese dinero por los derechos de autor.

Pero no solo he estado de visita pueblerina, también he visitado la monumental Segovia y todas las maravillas que representa. No solo las calles son agradables y fáciles de transitar por donde puedes mirar a todos los lados llenando tu vista de colorido y tiendas curiosas. Además, pude disfrutar del Alcázar, de la Catedral de Segovia por fuera y de la Granja de San Ildefonso donde vi, como un privilegiado, el encendido de las fuentes que ocurre solo 3 veces al año. Segovia te envuelve, es como transitar un pueblo gigantesco: tranquilidad, poca gente... Eso sí, el calor es agobiante. Que la gente se olvide del mito de que en la provincia hace frío porque es una mentira muy grande. Ni frío, ni pepinillos en vinagre: en Segovia hace un calor bochornoso de día y por la noche un poco de fresco y gracias.

Oh... ahora que me doy cuenta, soy muy triste. Cuento esta entrada como si el verano hubiese terminado y ya no hubiese más oportunidad de quedarte un domingo hasta las 5 de la mañana haciendo el moñas. Pero eso es mentira, porque hasta muy avanzado Septiembre no empiezo nada. Creo que me está poseyendo el síndrome de "El Corte Inglés". Normal, los muy cabrones llevan anunciando la vuelta al cole de las narices desde principios de Agosto. Y encima con carteles gigantes en el metro... al que he frecuentado como un loco. Señores clientes, espero que con esta entrada retome bien la temporada del blog. Y espero que un golpe en la cabeza me haga olvidar cuántos días me quedan para volver a hincar los codos. Tierra, trágame.