miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los privilegios son relativos


La frase del título viene referida a lo que hablamos ayer en clase de Historia y que fue precedente de la explicación sobre la sociedad jerarquizada del Antiguo Régimen que se regía por unos estamentos en los que existían más o menos privilegios y precedente también de un texto sobre cómo empezó la contemporaneidad en la Historia. La profesora puso un ejemplo con una población del país de Etiopía en el continente africano y nosotros, diciendo que éramos unos privilegiados con todo lo que teníamos. Entonces, mencioné que "los privilegios son relativos". Dije esto porque de igual manera que nosotros somos unos privilegiados si nos comparamos con un niño o con un adulto de Etiopía, alguien también será un privilegiado si se compara con nosotros. Es por eso que el privilegio es relativo, porque según con quién lo compares, puedes adjudicarte el nombre o no. Pienso esto porque creo que todo en el mundo es relativo. La belleza, la inteligencia, la cultura, la fuerza... Podemos decir que somos guapos, inteligentes, cultos o fuertes, pero... ¿con quién nos comparamos para saber que eso es en parte cierto? No digo que no seamos ninguno de esos adjetivos, me refiero a que es relativo, porque según con quién lo comparemos lo somos más o menos.

No voy a negar que ante el país de Etiopia, nosotros somos unos privilegiados natos. Podemos comer diariamente, tenemos acceso a la sanidad, nos brindan el derecho a estudiar y labrarnos un futuro pagando lo justo y necesario como es el material, pero no el acceso a un centro educativo. Tenemos una conexión a Internet, a veces gratis incluso, y un nivel económico medianamente aceptable para ir vestidos con diferentes ropas todos los días. Bien, un niño africano me puede decir eso último y añadir al final que "somos unos privilegiados". Es verdad, no se lo vamos a negar, pero... ¿no habéis dicho alguna vez durante vuestra vida "oye, ese tío es un privilegiado"? Pues sí, porque en ese momento nos hemos comparado con esa persona y hemos visto que carecemos de ese privilegio, por lo que el privilegiado en este caso es él, y dejamos de ser nosotros como le pasaba al niño de Etiopía.

Cuando pensáis en quién es más privilegiado que vosotros, no hace falta irse muy lejos para ver algunos casos: tengo un amigo que es portero de discoteca y aunque soy menor me deja pasar, la novia de mi hermano trabaja en una tienda de ropa y siempre me hace un descuento cuando voy... Son casos que suceden a menudo, pero, cuando pensáis de verdad en quién es más privilegiado que vosotros, ¿no se os viene a la mente alguna persona importante en nuestro país, o en el mundo, o alguien poderoso y del que siempre oímos o sabemos que tiene bastante dinero? Y es que el dinero y el privilegio están bastante unidos, al igual que el dinero, salvo excepciones, otorga automáticamente un gran poder en esa persona (es una realidad, a mi no me gusta que sea así). Es así que se me ocurren varios ejemplos por los cuales, alguien con poder, importante y reconocido, es un privilegiado. ¿Por qué? Porque se le compara. En este caso con nosotros:

1er ejemplo: Un ejemplo ocurrió en el hospital Gregorio Marañón en el año 2000 cuando Camilo José Cela ingresó para que le implantaran un marcapasos. Habilitaron una habitación para él solo, sin compañero al que se le echó de la misma, se le operó rápidamente saltándose la lista de espera. Utilizó debido a su posición de escritor y premio nobel un hospital público como si este hiciese las funciones de uno privado. Teniendo incluso seguridad en la puerta para que no se le molestara. Cualquier persona normal no podía acceder de esa manera a todo aquello, teniendo que padecer unas listas de espera kilométricas. Mi propio abuelo tuvo que esperar en ese mismo año una lista de espera de 7 meses para una operación a corazón abierto.

2º ejemplo: Otro ejemplo un poco más reciente ha ocurrido este mismo verano, en el mes de agosto, cuando Michelle Obama y sus hijas visitaron Granada en una visitada guiada y totalmente privada. Tan privada que cuando la Alhambra de Granada se cerró al público, ella tuvo el privilegio de entrar con sus acompañantes, disfrutando solos de la Alhambra sin nadie más y visitando zonas privadas de cara al público normal.

Y como estos, muchos ejemplos más como la seguridad que se les brindan a políticos como ministros o como el propio presidente del Gobierno que llevan una seguridad a todos los lados y de la que nosotros no disponemos porque no tenemos dinero para pagarla. También disponen de coches blindados que nosotros no nos podemos permitir. Nosotros no podemos disfrutar de una seguridad diaria, nadie nos asegura que no vayamos a sufrir algún percance de contacto con otra persona, como puede ser un atraco o una pelea. Es por eso que el privilegio es relativo y está relacionado con el dinero.

4 comentarios:

  1. Sin duda alguna tienes toda la razón, son cosas que te pasan a diario. Y lo has expresado genial. Es como llegar unos minutos tarde para coger un avión que aún sigue ahí, y no te abren las puertas porque las acaban de cerrar (si hubieras sido famoso).

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  2. Una acertada reflexión, que nos incita a plantearnos algunas verdades que consideramos equivocadamente inmutables.

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  3. Sí, relativo es todo aquello que sea, si es, relativo también.

    Me gusta tu reflexión.

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  4. Una de tus ya numerosas reflexiones que más me han gustado.
    Acaso también es un privilegio (muy trabajado, por supuesto) el poder pensar por uno mismo y hacer pensar a los demás

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