viernes, 2 de julio de 2010

Eclipse


No, creo que todavía sigo siendo de letras y no me he aficionado a las ciencias y a estos fenómenos galácticos, lo que pasa es que no os voy a hablar de los eclipses lunares porque pienso que os aburriría demasiado explicándoos mis grandes y profesionales conocimientos sobre ellos. A estas alturas de la entrada, ya habréis visto la imagen y sabréis de lo que voy a hablar, pero es que "me enrollo más que las persianas" es mi segundo apellido.

Sí, señores, he sido arrastrado a ver la tercera entrega de la saga Crepúsculo. Esa maravillosa y entretenida historia de vampiritos, hombres lobo y castores (Kristen Stewart sigue rayando tarimas con sus paletos grandes y afilados). Bueno, creo que el director y los guionistas no se merecen que les critique tanto el largometraje, porque me ha entretenido y me ha hecho reír bastante.

Y quizás el propósito de ellos era que dejase el asiento de la señora de delante lleno de babas por todos esos torsos desnudos (ya ni se molestan en poner a Taylor Lautner una camiseta) y que llorase a mares por ver como Bella le pone los cuernacos a Edward en su puñetera cara... pero me parece que conmigo han fallado. Con las chiquicientas mil chiquillas que estaban allí puede que si hayan conseguido lo que se proponían. Y es que las fans son muy fans. Son excesivamente lerdas, pero fans al fin y al cabo. Unas fanáticas que suspiran y gritan como perras en celo con la primera aparición de Jacob en la película. Unas fanáticas que aplauden al final del film como si hubiera sido la obra maestra del cine que romperá los moldes del séptimo arte.

Grandes depredadoras de musculitos bien depilados que no saben ni dónde están sus butacas. Ya veíais venir mi odio hacia ellas, ¿verdad? Os cuento. Me hicieron despistarme de los trailers del principio (aquellos que disfruto viendo) y de los primeros segundos de película porque no tenían la suficiente inteligencia para mirar sus entradas y ver que nosotros sí estábamos bien sentados cuando ellas se empeñaban en que esas eran sus butacas y nosotros nos habíamos equivocado. Hicieron llamar hasta la chica que hacía de acomodador, la pobre tenía bastante con la marabunta de gente que se había acumulado en la sala del cine.

Pero en la película no salían estas niñas, así que me limitaré a contar cómo se desarrolló ésta. Por el lado positivo destacaría el logro de las escenas de batalla y acción que te entretienen bastante y saben desarrollarlas muy bien. Para eso han contado con un gran presupuesto y, por lo tanto, con buenos efectos especiales. Es divertido ver como los vampiros parecen vasijas de cerámica. Suenan a jarrón roto cuando les matan. Los actores no lo hacen del todo mal y eso me ha hecho reflexionar sobre un pequeño detalle.

Pienso que los personajes secundarios tienen un poco más de carisma que los principales. Sus diálogos son más dinámicos y entretenidos, mientras que los principales hacen de la escena un auténtico muermo, aunque lo que digan sea gracioso y tú te rías. Por ejemplo, Alice, que sale en pocas escenas, consigue darte muy buenas vibraciones y consigue que se te dibuje una sonrisa en la boca. Así como Charlie, el padre de Bella. Es diversión contra sosez (de soso). No sé si porque lo requiere el guión o porque los actores son así. Los secundarios les dan una paliza a interpretación, son muy positivos. La pena es que a lo mejor en el libro no se les desarrolla tanto.

Por otro lado... El guión, según he podido oír de los amigos lectores de la novela, es bastante pobre y a veces no se corresponde con el libro original por propia conveniencia económica del director. Se salta partes, cambia cosas para que las niñas se meen de gusto en las bragas... Pero es muy profunda, ¿eh? Mucho. Con un gran significado sobre la vida... y sobre tener sexo después del matrimonio. Es que el vampirito de moda nos ha salido rústico y no quiere penetrar a su amada hasta que no se casen. O hacerla daño de la potencia que puede adquirir su miembro pálido. Luego tenemos otro significado oculto, también relacionado con el sexo. Son frases con doble sentido que os reproduzco y que han hecho reír a medio cine. Destacar que los actores lo han dicho totalmente serios y con mucha tranquilidad. A lo mejor el problema es nuestro que tenemos la mente sucia.

Bella: Tienes que aprender a tragar con ello.
Jacob: No voy a tragarme nada.
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Jacob: Es posible que los dedos los vaya a utilizar para algo (refiriéndose a los dedos congelados de Bella que no quiere que se le rompan del frío).

Creo que tengo que comentar poco más. Hoy no me puedo quejar como de costumbre del precio porque me salió un poco más barato por un descuento que tenía. Pero sí, el precio de los cines se está convirtiendo en abusivo e incitante a que descarguemos como piratas las películas de la red. Lo peor es que esto solo pasa en Madrid, en otras comunidades el precio es hasta agradable. Por otra parte, estaréis contentos de que no os haya destripado el final. Pienso que podéis disfrutar con la novela original y que no merece la pena que os cuente lo que sucede en las otras dos películas que quedan solo porque estas hayan sido una auténtica basura. Leed, leed mucho y olvidaos de las reproducciones cinematográficas. Y más si se relacionan con adolescentes rabiosas y sobre hormonadas.

2 comentarios:

  1. xD

    Adolescentes hormonadas, todaaaa la verdad.

    Muy buena entrada, estoy de acuerdo contigo.

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  2. muy muy muy bueno, no sé por qé, pero me siento muy identificado con todo lo qe cuentas. x)

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