
¡Ponedme música celestial, abridme una botella del champagne más caro de la ciudad y llamad a la orquesta del pueblo porque hemos ganado el mundial! Y quien quiera, que queme contenedores, que pare el tráfico de las carreteras o que tararee el himno español, ¡da igual! ¡Esto es histórico, amigos! ¡HEMOS GANADO EL MUNDIAL DE FÚTBOL! O por lo menos eso es lo que dice un cefalópodo alemán de corta edad que tiene a medio mundo pendiente de los mejillones que se come y se deja de comer. Quien se haya puesto a leer la entrada a partir de este momento, aclarar que no estoy hablando de la vida sexual activa de un pulpo.
Llevamos bastante tiempo pendientes del mundial de fútbol en Sudáfrica y de cómo evolucionaba éste a favor de España. Primero fue la obsesión compulsiva con las puñeteras vuvuzelas y su devastador y ensordecedor sonido envolvente, luego el vicio fue hacia Sara Carbonero, la periodista de Telecinco que antes era de la Sexta -mamones-, por hacer que España perdiese el primer partido contra Suiza (no sabía que ella jugase en la Selección de Fútbol), y ahora la atención la ha acaparado un animalejo marino que tiene en vilo a los hinchas futbolísticos.He mandado a Cebollino por varios países para que viese el ambiente que estaba generando Paul, el pulpo alemán que solo tiene dos años de edad y que, de momento, ningún gallego hambriento se comerá aliñado con pimentón y aceite. Cebollino ha estado en Argentina, de donde podemos sacar las primeras impresiones: Paul tiene que morir.
Y es que la guerra entre Argentina y... un pulpo, ya viene de lejos. Fue la llegada a este país donde el tema de que un animal eligiese el vencedor se nos fue de las manos a todos:
Cuando nuestro querido pulpito pronosticó que Alemania ganaría a Argentina, estos no se lo tomaron del todo bien, decidieron hacer la competencia a Paul sacando sus mejores armas de destrucción masiva. ¿La tripa de Maradona? ¡NO! Argentina sacó a su fantástico Perro Clarito, a su modesta Tortuga Jorge, al gato Tanti, a un pingüino, a un conejo, a un hamster, a un loro y a medio zoo de Buenos Aires.Y parece ser que se quedaron muy contentos, porque todos los animales predijeron que Argentina iba a ganar a los bigardos alemanes. Pero el poder de Paul es asombroso. Debe ser superdotado comparado con los de su especie o algo así, porque aún teniendo a cientos de detractores de sus teorías y ser el único que apoyaba a Alemania... ¡Paul acertó! Y Argentina se cabreó mucho. Tanto que crearon en Facebook el grupo 'Hagamos una paella de pulpo Paul' y demás grupos que exacerbaban el odio al animal.
Y visto que Paul no fallaba ni una, la gente se ha vuelto más loca que nunca. Ha llegado un momento en el que se nos ha ido de las manos todo este tinglaó. Por ejemplo, hoy Cuatro ha emitido en directo desde el Sea Life para ver el pronóstico que hacía Paul sobre la final del
Mundial. Que en un principio, el asunto puede ser hasta gracioso, pero se ha llegado a un punto en el que la profesionalidad periodística es nula y confían el resultado a un animal, en vez de contratar profesionales y expertos en la materia para que opinen y den una valoración general de quién tiene más posibilidades de ganar la final.Pero da igual, si el pulpo dice que gana España, España ganará el partido aunque Vicente del Bosque saque a 11 hombres cojos al campo y el portero, además, sea ciego. ¡Lo que diga Paul va a misa! (por un momento me ha entrado la vena del Intermedio). Pero bueno, creo que al fin y al cabo me lo tomaré con humor. Si gana España o no es cosa de los jugadores, que al fin y al cabo estarán motivados por hacer historia y no porque un pulpo haya elegido comerse el mejillón correcto.
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