
Se acabó. Después de 48 días, todos volvemos a la rutina. Han sido unas buenas vacaciones, y como toda buena anécdota (o mala, o inventada, o incluso las instrucciones de uso de un champú...) merece una entrada en este blog.
Como sabéis, hemos pasado 10 días alejados del mundo tecnológico, en un pueblo perdido de Galicia, Cedeira, más conocido como culo del mundo (culismundi en latín).
La casa que alquilamos estaba bastante bien, si omitimos la verja rota, el polvo, la suciedad, las sábanas quemadas y

las manadas de arañas asesinas que nos amenazaba desde la puerta. Con todo, conseguimos sobrevivir el tiempo suficiente para que Germán se desquiciara por la falta de Internet.
Supongo que os imaginareis a Germán: con ojeras, tembloroso, arrastrándose por el suelo con la PDA de mi padre en busca de una señal de wifi… y eso sólo a los 5 minutos de llegar. Cuando empezó a utilizar las arañas como ratón, tuvimos que atarle.
Fuera de bromas, y fuera de arañas, las vacaciones han estado bastante bien.
Hemos visitado ciudades gallegas de las que no recuerdo el nombre, hemos visto mar hasta hartarnos y hemos comido pulpo hasta que nos salía por las orejas. Por las noches hemos jugado al UNO como locos, y alguno se ha llevado más de un mordisco por sacar un +4 en el momento menos oportuno.
Aunque os cueste creerlo, incluso hemos ido a la playa (entre chaparrón y chaparrón) a broncear nuestros esculpidos cuerpos de gimnasio. Hacía sol, los pajaritos cantaban y unos chavales extraños nos robaban la pelota. Suerte que Germán, el cinturón negro de kárate, lo resolvi

ó todo… mandando a una niña de 5 años a por ella.
Pero no nos metamos con él, porque es mi héroe exterminador de arañas psicópatas.
Yo gritaba cual sirena de ambulancia y él acudía a mi rescate con el frusfrus matabichos y las rociaba hasta que se retorcían de dolor y yo reía de forma maléfica.
Lo mejor de las vacaciones ha sido, sin duda, el helado con sirope de vainilla y chocolate que me comí por solo 2€ en una de las plazas de Cedeira. Pero también hemos hecho otras cosas, como comer pulpo, comer patatas, comer bocadillos, rosquillas, gelatinas, chocolate… Sí, la verdad es que hemos dejado un poco de lado la dieta. Pero ¿qué culpa tenemos?: anuncios de comida por la calle, olor a comida en la playa, locas que no paran de ofrecer torta de nueces por Santiago… ¡Nos incitan!
Hemos visitado ciudades llenas de carteles de Pilar y Rober anunciando cerveza, que Germán miraba con los ojos brillantes, hemos subido a la torre de Hercules (324 escalones) y hemos saltado ante un ac

antilado. Hemos visto pastar a vacas (¡vacas de verdad!) en la carretera, hemos ido hasta el fin del mundo (Finisterre) a la caza del dragón, subido a un autobús turístico en Vigo mientras hacíamos fotos cual guiris, visto Pontevedra… o bueno, tenido la intención de ver Pontevedra y marchado ante el aburrimiento de la ciudad. Incluso varias veces nos hemos acercado a los alegres pueblerinos a preguntar que grupos tocaban en la plaza ese día. Para vuestra información, Iguana Tango y Nena Daconte. Estuvimos una noche entera llorando desconsoladamente por no poder asistir…
En resumen, unas buenas vacaciones, llenas de risas, fotos y comida basura.
Pero todo se acaba, y hemos tenido que volver a nuestras respectivas casas. Ha sido un buen verano, lleno de abrazos, moratones, arañazos, chocolate, conguitos, ANHQV, sofás, camas, metros, autobuses, compras, batidos, tarrinas de helado, VIPS, juguetes, Pokemon, libros, cartas, arañas, escobas y sobretodo muchas, muchas risas. Esperemos que se repita algún día, y por si no, aquí queda registrado el recuerdo de este año.