
Señoras y señores, hoy Tati vuelve a actualizar, completamente indignada por los sucesos acontecidos los días 9 y 10 de Noviembre del 2009.
Osea, que estoy de una mala ostia que lo flipas. ¿Y todo por qué?. Pues porque me estoy dando cuenta de que la estupidez humana aumenta día a día y al parecer, también es contagiosa. Todo el mundo preocupado por la maldita gripe A, que sólo te hace vomitar y tener cagaleras unos días y nadie se sorprende de la increíble cantidad de deficientes mentales que pueblan nue
stro bonito mundo.
A la larga lista presidida por Ana Obregón, George Bush y Paris Hilton ahora se suma al carro el “polémico” “publicista” “Risto Mejide”. Pongo tantas comillas, porque la verdad es que ya no puedo tomarme nada en serio. Recordemos: Risto Mejide, publicista famoso, que estudió Dirección de empresas y Publicidad y ha trabajado en algunas de las más prestigiosas agencias españolas. Ahora ha decidido que también puede ser comentarista, escritor, crítico, productor y presentador. Vamos, que no se ha hecho modelo porque no le ha dado tiempo.
Después de colaborar en algunos programas de radio, saltó a la tele con OT, dónde salía formando parte del jurado, haciéndose el malote, interpretando el papel de Simon Cowell, uno de los jueces del programa televisivo American Idol en el cual representa el papel de un exigente y sarcástico ejecutivo. Como Telecinco anda un poco escasa de personal y ya no sabe de donde rascar audiencia, le dió a Risto, que parecía hacer un poco de gracia en OT, un programa propio, llamado G20, del que también hemos hablado en este blog.
El problema viene de que Risto se ha dedicado a insultar y desprestigiar a todo aquel que se le ha pasado por delante, sin necesidad de buscar el humor o el entretenimiento. Maltrata y destripa a cualquier personaje cual gladiador en tiempos romanos (sí, estoy estudiando Historia), porque al parecer eso “mola”. El problema es que ya nadie hace caso a Risto, porque acaba resultando aburrido y monótono y cuentan menos con él en su programa. Es entonces, cuando tiene que tirar de antiguas enemistades,
para intentar sacar un poco de morbo y conseguir algo de público.
Es así como ha comenzado la pelea entre Risto y Ángel Martín, aunque poco tiene de pelea ya que “dos no se pelean si uno no quiere” y Ángel ha pasado de él como de comer mierda.
Hace dos días, Risto comenzó a insultar a Ángel Martín y a tratarlo de divo, egocéntrico e inculto, por un artículo publicado hace meses en una revista en la que Ángel colabora. El artículo en sí, habla de un pueblo, Babia, al que Ángel dice haber ido y dónde describe cosas como:
“Para dejar constancia de que habíamos estado en Babia, nos hicieron coger un pedrusco del tamaño de los huevos del alcalde y sujetarlo en alto mientras nos dibujaba el artista del pueblo. El artista del pueblo que, curiosamente, era también el borracho del pueblo y que, después de una hora sujetando el pedrusco en alto, el muy imbecil había pintado a dos tíos que estaban detrás de nosotros.”
Risto, se tomó este artículo totalmente en serio y acudió a Babia a apremiar a los vecinos a que insultaran a nuestro apreciado humorista. Ángel Martín, por su parte, procedió al día siguiente a explicar el malentendido y a demostrar, que con leer un poco la revista, puedes darte cuenta fácilmente, que Babia no es un pueblo real, sino un producto de Ramon Aranguena. A continuación, os pongo el video, que explica bastante mejor que yo toda la historia.
Osea, que estoy de una mala ostia que lo flipas. ¿Y todo por qué?. Pues porque me estoy dando cuenta de que la estupidez humana aumenta día a día y al parecer, también es contagiosa. Todo el mundo preocupado por la maldita gripe A, que sólo te hace vomitar y tener cagaleras unos días y nadie se sorprende de la increíble cantidad de deficientes mentales que pueblan nue
stro bonito mundo.A la larga lista presidida por Ana Obregón, George Bush y Paris Hilton ahora se suma al carro el “polémico” “publicista” “Risto Mejide”. Pongo tantas comillas, porque la verdad es que ya no puedo tomarme nada en serio. Recordemos: Risto Mejide, publicista famoso, que estudió Dirección de empresas y Publicidad y ha trabajado en algunas de las más prestigiosas agencias españolas. Ahora ha decidido que también puede ser comentarista, escritor, crítico, productor y presentador. Vamos, que no se ha hecho modelo porque no le ha dado tiempo.
Después de colaborar en algunos programas de radio, saltó a la tele con OT, dónde salía formando parte del jurado, haciéndose el malote, interpretando el papel de Simon Cowell, uno de los jueces del programa televisivo American Idol en el cual representa el papel de un exigente y sarcástico ejecutivo. Como Telecinco anda un poco escasa de personal y ya no sabe de donde rascar audiencia, le dió a Risto, que parecía hacer un poco de gracia en OT, un programa propio, llamado G20, del que también hemos hablado en este blog.
El problema viene de que Risto se ha dedicado a insultar y desprestigiar a todo aquel que se le ha pasado por delante, sin necesidad de buscar el humor o el entretenimiento. Maltrata y destripa a cualquier personaje cual gladiador en tiempos romanos (sí, estoy estudiando Historia), porque al parecer eso “mola”. El problema es que ya nadie hace caso a Risto, porque acaba resultando aburrido y monótono y cuentan menos con él en su programa. Es entonces, cuando tiene que tirar de antiguas enemistades,
para intentar sacar un poco de morbo y conseguir algo de público.Es así como ha comenzado la pelea entre Risto y Ángel Martín, aunque poco tiene de pelea ya que “dos no se pelean si uno no quiere” y Ángel ha pasado de él como de comer mierda.
Hace dos días, Risto comenzó a insultar a Ángel Martín y a tratarlo de divo, egocéntrico e inculto, por un artículo publicado hace meses en una revista en la que Ángel colabora. El artículo en sí, habla de un pueblo, Babia, al que Ángel dice haber ido y dónde describe cosas como:
“Para dejar constancia de que habíamos estado en Babia, nos hicieron coger un pedrusco del tamaño de los huevos del alcalde y sujetarlo en alto mientras nos dibujaba el artista del pueblo. El artista del pueblo que, curiosamente, era también el borracho del pueblo y que, después de una hora sujetando el pedrusco en alto, el muy imbecil había pintado a dos tíos que estaban detrás de nosotros.”
Risto, se tomó este artículo totalmente en serio y acudió a Babia a apremiar a los vecinos a que insultaran a nuestro apreciado humorista. Ángel Martín, por su parte, procedió al día siguiente a explicar el malentendido y a demostrar, que con leer un poco la revista, puedes darte cuenta fácilmente, que Babia no es un pueblo real, sino un producto de Ramon Aranguena. A continuación, os pongo el video, que explica bastante mejor que yo toda la historia.
Aun con todo, Risto pareció no haberse quedado agusto con la explicación y volvió a arremeter contra Ángel, colocandolo el nº1 de su lista, ya que según él, si “Babia es un pueblo inventado, él está hablando también de un Ángel Martín inventado”. Repitió cual robot cada uno de los insultos que le había dedicado el día anterior e incluso se permitió aconsejar a Ángel que si había metido la pata, por pasarse de listo, lo mejor era pedir perdón. No sé si dándose cuenta de lo estúpido que resultaba decir eso cuando era él el que había metido toda la pezuña donde nadie le llamaba.
Cuando un pique televisivo pasa de ser cómico a convertirse en desesperado deja de ser gracioso y empieza a dar pena. Realmente ver como una persona que al parecer es i
nteligente, ha estudiado mucho y ha llegado tan alto se arrastra cual serpiente para picar a un presentador de otra cadena por unos pocos puntos de audiencia te acaba haciendo recapacitar sobre qué es lo que vemos en la tele y si realmente merece la pena.
Al final va a tener razón Groucho Marx cuando dijo:“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.”
Lo único que está claro en esta historia es lo que ya os he dicho al principio, la estupidez es grave y además parece contagiosa, así que tened mucho cuidado y recordad las medidas de prevención: nada de Sálvame, DEC y ahora también G20.
Cuando un pique televisivo pasa de ser cómico a convertirse en desesperado deja de ser gracioso y empieza a dar pena. Realmente ver como una persona que al parecer es i
nteligente, ha estudiado mucho y ha llegado tan alto se arrastra cual serpiente para picar a un presentador de otra cadena por unos pocos puntos de audiencia te acaba haciendo recapacitar sobre qué es lo que vemos en la tele y si realmente merece la pena.Al final va a tener razón Groucho Marx cuando dijo:“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.”
Lo único que está claro en esta historia es lo que ya os he dicho al principio, la estupidez es grave y además parece contagiosa, así que tened mucho cuidado y recordad las medidas de prevención: nada de Sálvame, DEC y ahora también G20.













