miércoles 11 de noviembre de 2009

Tesis sobre la estupidez humana


Señoras y señores, hoy Tati vuelve a actualizar, completamente indignada por los sucesos acontecidos los días 9 y 10 de Noviembre del 2009.
Osea, que estoy de una mala ostia que lo flipas. ¿Y todo por qué?. Pues porque me estoy dando cuenta de que la estupidez humana aumenta día a día y al parecer, también es contagiosa. Todo el mundo preocupado por la maldita gripe A, que sólo te hace vomitar y tener cagaleras unos días y nadie se sorprende de la increíble cantidad de deficientes mentales que pueblan nuestro bonito mundo.

A la larga lista presidida por Ana Obregón, George Bush y Paris Hilton ahora se suma al carro el “polémico” “publicista” “Risto Mejide”. Pongo tantas comillas, porque la verdad es que ya no puedo tomarme nada en serio. Recordemos: Risto Mejide, publicista famoso, que estudió Dirección de empresas y Publicidad y ha trabajado en algunas de las más prestigiosas agencias españolas. Ahora ha decidido que también puede ser comentarista, escritor, crítico, productor y presentador. Vamos, que no se ha hecho modelo porque no le ha dado tiempo.

Después de colaborar en algunos programas de radio, saltó a la tele con OT, dónde salía formando parte del jurado, haciéndose el malote, interpretando el papel de Simon Cowell, uno de los jueces del programa televisivo American Idol en el cual representa el papel de un exigente y sarcástico ejecutivo. Como Telecinco anda un poco escasa de personal y ya no sabe de donde rascar audiencia, le dió a Risto, que parecía hacer un poco de gracia en OT, un programa propio, llamado G20, del que también hemos hablado en este blog.

El problema viene de que Risto se ha dedicado a insultar y desprestigiar a todo aquel que se le ha pasado por delante, sin necesidad de buscar el humor o el entretenimiento. Maltrata y destripa a cualquier personaje cual gladiador en tiempos romanos (sí, estoy estudiando Historia), porque al parecer eso “mola”. El problema es que ya nadie hace caso a Risto, porque acaba resultando aburrido y monótono y cuentan menos con él en su programa. Es entonces, cuando tiene que tirar de antiguas enemistades, para intentar sacar un poco de morbo y conseguir algo de público.

Es así como ha comenzado la pelea entre Risto y Ángel Martín, aunque poco tiene de pelea ya que “dos no se pelean si uno no quiere” y Ángel ha pasado de él como de comer mierda.

Hace dos días, Risto comenzó a insultar a Ángel Martín y a tratarlo de divo, egocéntrico e inculto, por un artículo publicado hace meses en una revista en la que Ángel colabora. El artículo en sí, habla de un pueblo, Babia, al que Ángel dice haber ido y dónde describe cosas como:

“Para dejar constancia de que habíamos estado en Babia, nos hicieron coger un pedrusco del tamaño de los huevos del alcalde y sujetarlo en alto mientras nos dibujaba el artista del pueblo. El artista del pueblo que, curiosamente, era también el borracho del pueblo y que, después de una hora sujetando el pedrusco en alto, el muy imbecil había pintado a dos tíos que estaban detrás de nosotros.”

Risto, se tomó este artículo totalmente en serio y acudió a Babia a apremiar a los vecinos a que insultaran a nuestro apreciado humorista. Ángel Martín, por su parte, procedió al día siguiente a explicar el malentendido y a demostrar, que con leer un poco la revista, puedes darte cuenta fácilmente, que Babia no es un pueblo real, sino un producto de Ramon Aranguena. A continuación, os pongo el video, que explica bastante mejor que yo toda la historia.

Aun con todo, Risto pareció no haberse quedado agusto con la explicación y volvió a arremeter contra Ángel, colocandolo el nº1 de su lista, ya que según él, si “Babia es un pueblo inventado, él está hablando también de un Ángel Martín inventado”. Repitió cual robot cada uno de los insultos que le había dedicado el día anterior e incluso se permitió aconsejar a Ángel que si había metido la pata, por pasarse de listo, lo mejor era pedir perdón. No sé si dándose cuenta de lo estúpido que resultaba decir eso cuando era él el que había metido toda la pezuña donde nadie le llamaba.

Cuando un pique televisivo pasa de ser cómico a convertirse en desesperado deja de ser gracioso y empieza a dar pena. Realmente ver como una persona que al parecer es inteligente, ha estudiado mucho y ha llegado tan alto se arrastra cual serpiente para picar a un presentador de otra cadena por unos pocos puntos de audiencia te acaba haciendo recapacitar sobre qué es lo que vemos en la tele y si realmente merece la pena.

Al final va a tener razón Groucho Marx cuando dijo:“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.”

Lo único que está claro en esta historia es lo que ya os he dicho al principio, la estupidez es grave y además parece contagiosa, así que tened mucho cuidado y recordad las medidas de prevención: nada de Sálvame, DEC y ahora también G20.

domingo 8 de noviembre de 2009

The Box: Espeluznantemente cúbica


Hace unos meses, allá cuando pegaba la calor, cantaba la calandria y responía el ruiseñor (sí, he tenido que leerme algunos versos esta tarde), vi un trailer en internet de una película de Cameron Diaz. "¡Vaya!" Me dije a mi mismo. "Si esta señorita ha vuelto después de su fantástica Los Ángeles de Charlie: Al límite" (aunque tengo que reconocer que Drew Barrymore lo hacía mejor). Vi el trailer, y me quedé alucinado. No porque esta mujer tenga los pómulos en la frente, sino porque, según las primeras imágenes, esta película iba a prometer bastante.

Meses después, cuando el calor había muerto y un cazador se había cargado a la puñetera calandria y al jodido ruiseñor, volví a ver el trailer y me volvió a gustar. Esta vez mucho más. Tanto que empecé a documentarme sobre la película. Encontré un montón de cosas sobre ella... Bueno vale, solo encontré el trailer en español y porque esa semana la iban a estrenar aquí en España, pero algo es algo, ¿no?

Dejando a un lado que el trailer utilizó la banda sonora original de SAW, que nos gastamos 94,50€ en el presupuesto total de las entradas, que la pava de la taquillera nos dio las entradas para la sesión de las 17:40 (cuando eran las 17:50) y que ciertos personajes no se callaban durante la proyección... la película estaba de puñetera madre. Bueno, un poco menos, que me costó entenderla. Es que a ver, tu entras a ver una película ambientada en los años 70 y te empiezan a contar la historia de una humilde familia que un día recibe la visita de un hombre que les ofrece pulsar un botón a cambio de dos cosas: un millón de dólares y que alguien, en alguna parte del mundo que no conocen, muera.

Hasta ahí dices, coño, yo pulsaría, pero tal y como avanza la película es para pensárselo, ¿eh? Te crea tal cargo de conciencia lo que quieren hacer los tipos raros con los humanos, que cederías todo el dinero del mundo con tal de no pulsar el puñetero botón que estuvo persiguiendo a Cameron Diaz y a su marido toda la película. Que si extraterrestres, que si empleados que sangran por la nariz, que si puertas de agua que te trasladan a tu casa, que si casas inundadas por esas puertas de agua, que si pies deformes...

Así, tal cual lo leeis, parece que la película no me gustó nada y es una mierda, pero tiene sus momentos de angustia, de terror y de susto. Hay tal susto en una escena que casi taladro el asiento con la espalda y me presento con la butaca y media pared en la calle del bote que pegué. A lo mejor no fue tan exagerado, pero yo me asusté mucho.

Eso sí, la película fue un continua desesperación debido a la Tensión Sexual No Resuelta (TSNR) que purulaba por la película. ¡La mujer y el hombre jamás se daban un beso! No hablo de la pareja que se estaba dando el lote delante nuestra, no. Hablo de Cameron Diaz y el marido.

Solo en la última escena se dieron un beso, pero fue corto y sin lengua. Eso no se puede dejar para el final porque ocurren cosas como las que ocurrieron: unos amigos y yo nos pusimos a aplaudir muy emocionados cuando se dieron el aclamado pico. Sí, solo nostros, ante las avergonzadas miradas del resto de videntes.

¿Qué por qué la besó en la última escena? Pues porque el marido mata a Cameron Diaz para salvar a su hijo de una ceguera y una sordera eternas. Lo sé, os he contado el final, pero no merece la pena gastarse dinero en la entrada de esta película. Ya sabéis que aquí, pocas se merecen el derecho de no ser destripadas.

jueves 5 de noviembre de 2009

Tengo que pedir perdón


¿Acaso hemos dicho alguna barbaridad de alguien y tenemos que pedirle disculpas? Pues sí, hemos dicho muchas barbaridades a muchas personas, pero no me sale de las pelotas pedirles perdón. El tema de hoy no está relacionado con esto, si no… con algo más cercano. Con nosotros (sí, somos unos grandes egocéntricos). Como habéis podido comprobar, si sois un poco sagaces, hace mucho que no hacemos una actualización larga y en condiciones en el blog.

¿La razón? El tiempo, los deberes y el estudio. Ahora, la señora maña está inmersa en 2º de Bachillerato, donde se está preparando para Selectividad (PAU) cual soldado en la mili para luchar, posteriormente, en la guerra. Esto requiere mucho tiempo, por lo que la Tatis y sus líos en el colegio, con los profesores que faltan, con los que no y con los que son cabrones, hacen que esté indispuesta (no tiene diarrea). Bueno, también tiene exámenes y demás, pero eso no importa.

Y yo, por otro lado, también tengo lo mío. Días, como ayer, en los que me tiró hasta las 23:30 de la noche redactando una puñetera reseña biográfica sobre el cabrón de Napoleón Bonaparte (desde el máximo respeto a mi querido Club de profesores de Sociales en mi Instituto). Y cuando termino, como comprenderéis, solo me quedan ganas para hacer dos cosas: dormir o tragarme el culebrón de Física o Química que me tiene enganchado cual drogadicto a... ¿la droga?

Pues eso, la razón por la que pido perdón (sé que Tati también está pidiendo perdón a su manera –ya sea celebrando una fiesta o estudiando Química-) es que el nivel de actualización ha disminuido mucho…

Cebollino: El nivel lleva disminuyendo desde que empezasteis esta mierda

… así como la extensión y demás. Por eso, os vamos a recompensar haciendo lo mismo durante un tiempo hasta que el mal trago de los estudios pase. Oye, no es un mal plan, ¿no?

miércoles 4 de noviembre de 2009

Liniers: ¡Intermitencias!

(Haz click para ver,no ver, ver, no ver, ver, no ver al duendecillo)

lunes 2 de noviembre de 2009

Os prometo que no trafico con droga


A ver, tengo 15 años y espero que no os hayáis pensado que a mi edad ya soy capaz de traficar con cocaína, marijuana, hachís o algo con lo que se pueda traficar. No, tampoco me ha dado por robar bancos. No, tampoco son billetes falsos del nuevo juego del monopoly que viene más moderno y realista que nunca. Y no, tampoco me he encontrado a Ramón García por la calle y le he atracado para que me diese el maldito premio del concurso de las puertas.

Son 3.000€ verdaderos (comprobado por mi hermana que ahora es cajera y tiene que ver que no la timen) y han desaparecido muy pronto de mis manos, ya que era dinero que teníamos que pagar a unos señores muy majos que nos tenían que colocar puertas nuevas en la planta de arriba y un armario muy bonico para el pasillo. No, no eran compradores de droga, joder.

Así que, señores ladrones del país, ya no tengo en mi poder tanta cantidad de dinero. No hace falta que os paséis por mi casa para quitarmelos disimuladamente (sería imposible porque mi perro os ladraría y luego os mataría cruelmente con sus grandes fauces). No, tampoco os estoy incitando a nada enseñandoos esa foto, es que me hacía ilusión ver, en primer lugar, un billete de 500€ y, en segundo lugar, seis billetes de 500€ juntos. Es algo que no se ve todo los días...

Si no eres Maradona y no has vendido unas pequeñas bolsas forradas de plástico con un contenido un poco blanqucino en su interior.

Cebollino: Ala, hostiaza gratis a Maradona.

PD: Quien diga algo de mi pelo, le mato.