Gracias a Darío otra vez por la imagenDelicioso vaso de leche con cola-cao y bollo que me acabo de comer... Algo que he hecho porque como hubiera tenido que comérmelo mientras hacía esto, hubiera vomitado como un descosido y hubiese puesto la preciosa tarima como un cristo. Con tropezones del bollo, imaginaos.
Eso sí, yo he sido más listo y me lo he comido antes, por eso os animo a que alejeis cualquier rastro de comida que haya a vuestro alrededor. Si estáis comiendo algo, por favor, dejadlo, metedlo en albal o tiradlo a la papelera, pero no comais mientras leeis esto, porque os puede dar un algo y no quiero que me echen las culpas de que habeis pillado una gastroenteritis del copón. Es por vuestro bien, porque viene la última parte y la más dura de este archivo que me enviaron hace unas semanas.
Como os explique en anteriores entregas (parezco el narrado de una serie), la Inquisición, en sus años mozos y jóvenes, decidían torturar a los herejes, a los judíos, a los alquimistas, a los homosexuales, a las brujas... Todo porque iban en contra de la religión o porque habían pecado. Para ello, utilizaban sangrientas maquinarias para llevar a cabo su plan, unas veces morían, otras veces sufrían... Y quien dice maquinarias, dice cuatro troncos de madera para quemarles en la hoguera. Rápido, sencillo y para toda la familia.
LA CUNA DE JUDAS
Tiene un nombre tan bíblico esta tortura, que dan ganas de adoptarla y llevartela a casa por si en tu pueblo hay algún político corrupto. ¿Os acordáis de la serpiente de la que os hablé que un poco más y se mete por el culo del hombre? Pues algo así es esta cuna, pero sin serpientes pitones.
"La víctima es izada de la manera observada en la ilustración, y una vez levantada...". Y una vez levantada, ¿qué? Pues imaginaos, una pirámide debajo de tu culo, de metal... A ti te levantan... Está claro que no lo hacen por gusto, y menos si pesas mucho. Por eso, lo siguiente es dejarte llevar o caer y clavarte la punta de metal en cualquier sitio que pille eso, ya sea el culo, la vaguina, los huevecillos...
Se podría decir que te hacen perder la virginidad y la sangre en cuestión de segundos, porque no te creas que te mantienen mucho ahí levantado. No, te levantan y enseguida te sueltan. A lo montaña rusa pero con dolor de verdad. Hay un modo extremo que consiste en hacerte lo mismo varias veces seguidas, sin pausa. Vamos, que cuando ya tienes el agujero de la punta hecho y rematado, te da igual, porque dejas de sentir nada cuando te meten la pirámide de nuevo por ahí. Un gustirrinin que tiene que hacer eso...
LA PERA ORAL
No sé que es lo mejor de esta maquinita, si el nombre que también recibe o la forma en la que lo hacen.
Al parecer, en la Inquisición les iba mucho el rollo agujeros (un poco como ahora :D) y enseguida tenían una oportunidad, torturaban a sus herejes metiéndoles algo por la boca, como la pera oral... Pero es que es la Iglesia, no se iban a ir sin probar esta pera en otros orificios. Por lo que también empezó a recibir el nombre de Pera Rectal y Vaginal. Creo que el mecanismo es más

sencillo que el mecanismo de un chupete.
Cogían la pera que veis en la imagen (no penséis que era la fruta y que la sacaban de un árbol...) y la metían por la boca, por el culito o por la vaguina. Podría acabarse aquí la cosa, pero esa cosa de metal, tenía un mecanismo que, girando el tornillo... ¡Abría la pera! Y bueno, entre que le pera era grande, que se abría aún más y que las puntas eran afiladas... Pues por donde se metía eso, se armaba la de Dios, porque te desgarraba todo: garganta, vagina, recto...
Según el archivo, se usaba para las mujeres que solían mantener relaciones con Satanás (todos sabemos qué tipo de relaciones). Es decir, que encima de satánicas, ¡zoofilicas! Porque todos sabemos que al señor Lucifer se le representa con cabeza de carnero... Vamos, la pera limonera.
STRAPPADO
Tenéis que tener la picha hecha un lio con este nombre. No indica nada, parece un nombre italiano. No parece muy grave... No lo parece... Y es que es verdad, el nombre de la tortura se le daba a un palo. Y no, esta vez no se lo metían a nadie por el culo. Pero... ¿qué se hacía con ese palo si no era meterlo por ningún orificio del cuerpo humano?

Se ataban a la espalda las manos del culpable... Por el nudo de las muñecas se pasaba el palo famoso... se izaba al acusado con un mecanismo de poleas... Sé, que estáis pensando que algo se está tramando esta tortura para que a simple vista parezca tan pacífica y tranquila. Pues sí, después se ataban pesos a los genitales o pies del culpable y con rapidez... ¡Se le dejaba caer! Sí, con espíritu, también, de montaña rusa.
Pero esto no era lo mejor, antes de llegar al suelo, se le frenaba, por lo que tus preciosos y redondos huevos se jodían un poquito, y tus hombros se dislocaban un poquito. Eso, tu cayendo por tu peso y por el de los pesos y cuando parece que todo va a terminar, te paran y te sacan los hombres de cuajo. Con lo que duele eso... por el amor de la Pantojaa.
LA BOTA MALAYA Y EL YELMO
No os voy a andar con rodeos... Son las peores torturas con las que te puedes encontrar. Después de leer pensaréis que es una tontería y que es muy simple. Sí, pero en esta vida no son todo artilugios complicados y maquinarias hecha por ingenieros inteligentes. Hasta una chorrada de mecanismo, puede hacer que suframos como nunca.

Imaginaos una bota, del número 50. Y te la ponen en el pie. Claro, tú viendo que no te hacen nada más, te empiezas a descojonar y a reirte de los malotes religiosos en su cara. ¿Qué hacen ellos? Poco a poco, ir reduciendo el tamaño de esa bota de madera con un sistema de prensado. Poco a poco, poco a poco... La bota empieza a quedarte pequeña... Tu número 42 no se corresponde con el de la bota... ¿Qué ocurre? Esa bota que al principio te quedaba de risa, tiene 10 números menos que tu pie. Traducido al español: el pie destrozado, todos los huesos rotos y unos dolores que te piden a gritos que te cortes el puñetero pie de una puñetera vez.
Ahora imaginaos un yelmo, de estos de las películas de caballeros. De metal y sin ningún sistema de prensado... ¿Qué te pueden hacer? ¿Cosquillas hasta que mueras de risa? ¿Darte martillazos en el yelmo hasta que te duela tanto la cabeza que no puedas ni atinar a tomarte un Ibuprofeno? ¡No! ¡Te meten ratas hambrientas por la parte de arriba del yelmo hasta que te deboran del todo tu precioso rostro! Y como es la iglesia, pues tienen una versión para los genitales...
Y hasta aquí el precioso repaso por las torturas de la Inquisición. Lamento no haber visto todas, pero es que me podría tirar aquí siglos hablando sobre las putadas que hacía la Iglesia a los que consideraban ellos culpables. Me he dejado la hoguera, el aplastapulgares, las jaulas colgantes, la horquilla del hereje, los látigos, la doncella de hierro... Todo lo podéis buscar en Google, podéis empararos de sabiduría y sangre. También de imágenes que ilustren mejor las explicaciones, y si no... También podéis descargaros el archivo, que os regalo yo :D